miércoles, 31 de octubre de 2012
viernes, 7 de septiembre de 2012
Concha Buika no llora la muerte de Chavela Vargas
MEXICO (AP) — Concha Buika confiesa que el día que murió "La Chamana" Chavela Vargas no pudo llorar. La cantautora afro-española se encontraba en medio de una gira cuando se enteró que su mentora, aquella que un día la llamó "sucesora", se había encaminado hacia otro rumbo, pero ahí mismo se prometió no guardarle luto.
"Yo no siento que a los artistas que
hayan jugado al don de la eternidad se les tenga que guardar luto porque
ciertamente se marchan, pero se quedan para siempre. Chavela sabía bien
para dónde iba, yo la apoyo mucho en esa decisión, así que no sé si
sería capaz de llorar su muerte porque sigo sintiendo que ella me
acompaña", dijo Buika el jueves a The Associated Press, durante una
entrevista realizada en la Ciudad de México.
De La Chamana, Buika aprendió que "la
soledad es la mayor de las libertades" y siempre se sintió bendecida
por la fortaleza y el amor que le contagiaba. "Chavela nos aconsejaba
todo el tiempo, sobre todo a las mujeres que no llevan bien la soledad.
Decía que la soledad es el único lugar donde una mujer se podía
construir sin necesidad de otros", recordó.
"Ella fue una gran chamana, sobre
todo a la hora de hacernos fuertes en esa espera o en ese lugar llamado,
el amor a uno mismo. Yo la verdad es que se lo agradeceré toda la
vida", dijo la artista de 40 años sobre la legendaria cantante de origen
costarricense, fallecida el 5 de agosto en México a causa de un paro
respiratorio.
En 2010, cuando Chavela Vargas
cumplió 90 años, Buika le regaló su disco homenaje "El último trago" ,
el cual grabó un año antes acompañada del pianista cubano Bebo Valdés.
En ese trabajo, la intérprete recogió viejos temas de La Chamana y les
imprimió su toque de flamenco fusión.
"Uno de los grandes atributos que
tenía Chavela era su capacidad como 'persona espejo'. Ella era una gran
maga a la hora de hacer que te quitaras la máscara y te miraras frente
al espejo. Entonces, curiosamente lo que rechazabas de ti era lo que
venía ahora a salvarte. ¡Ella era maravillosa!", afirmó la intérprete de
"Mi niña Lola".
La ganadora de un Latin Grammy en
2010 se encontraba en la capital mexicana para hablar sobre su actuación
del sábado, en El Plaza Condesa de la Ciudad de México, foro que la
recibiría tras el paso de su gira por Sudamérica, misma que llegará a
Estados Unidos, Canadá, Francia y Turquía.
Buika considera ya "cotidiano" ese ir
y venir por el mundo y no le impide dividir su tiempo entre la música,
la fotografía y el cine.
En 2013, la artista debutará como
guionista de la película "De la soledad al infierno", que dirigió su
hermano Robancho. La trama de la cinta está basada en un libro de poemas
de Buika titulado "Los que amaron a las mujeres difíciles y acabaron
por soltarse", que saldrá a la venta también el próximo año.
"El libro conjunta poemas, música y
fotografías. Básicamente son autorretratos, aunque muchas son imágenes
de cuerpos entrelazados, contenedores de secretos. Es curioso, nos
pasamos la vida escondiendo cosas que también le pasan a la persona
enfrente de ti", dijo Buika.
Fernando Favier, quien es percusionista en la banda que la acompaña en vivo, protagonizó la cinta.
"No sabía que era un gran actor, y él
tampoco lo sabía, pero fue una intuición. Yo creo que tenemos que ser
valientes y dejar que nos lleven a donde podemos llegar", señaló.
"Muchas veces uno no sabe hasta dónde puede llegar porque estás enfocado
en recibir miedos que ni son tuyos, sino de los padres o las parejas,
cuando te quitas estos miedos, te das cuenta de que la idea del corazón
no tiene límites", añadió la cantante, quien además de participar en la
banda sonora de la película "La piel que habito" de Pedro Almodóvar
actuó en ella.
"La creatividad es una energía
multiforme, con capacidad mutante... Yo quiero dejarlo todo aquí, no me
escondo nada, los secretos son estúpidos, no sirven para nada",
advirtió.
Buika también trabaja en el sucesor
de su disco "En mi piel" (2011). Su nuevo trabajo será un concepto más
electrónico, resultado de la comunión que entabló con un viejo amigo de
la infancia, el DJ Kiko Navarro.
"De un artista creativo sólo se ve lo
que las disqueras quieren enseñar, gracias a Dios se puede mostrar todo
lo que uno puede ofrecer. Lo estamos preparando para el próximo año y
así lo haremos", dijo Buika.
___
En internet
Concha Buika http://buikamusic.com/
miércoles, 5 de septiembre de 2012
concha buika
Pequeña, ligera, descalza, actuó por casi dos horas OSWER DÍAZ
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SIMÓN VILLAMIZAR
| EL UNIVERSAL
miércoles 5 de septiembre de 2012 12:00 AM
La de Buika es una invitación a entrar en su cama, donde, dice "no hay secretos". Una invitación para la cual ella se vistió de traje largo negro, se alisó el cabello hasta dejarlo casi a ras de la cadera, y dejó al descubierto el poema que lleva tatuado más abajo de su hombro izquierdo para que alguna alma galante le grite lo "guapa" que está.
Pequeña. Ligera. Descalza. Con una voz portentosa que a ratos se convierte en grito, gemido, susurro, queja, lamento y éxtasis, la cantante nacida en las Islas Baleares se paseó por algunos de sus mejores temas, propios o prestados, porque "si yo los he vivido", confesó como si fuera uno de sus mantras, "míos son". De Mi niña Lola a Volver.
"Esta canción se la dedico a los que se marcharon por voluntad propia", dijo. "Y a todos los que se marcharon por voluntad propia, les pido que no vuelvan", agregó ella casi a manera de consejo, que parece haber aprendido con sangre la lección, antes de interpretar Sueño con ella.
Luego vinieron Jodida pero contenta, Se me hizo fácil y No habrá nadie en el mundo, que, de cuando en cuando, acompañó con un buen trago de miel y ron. "¡Este brindis va por mi mamá Chavela", soltó y, aunque no fue para ella El último trago, el tema de José Alfredo Jiménez le sirvió a Buika para recordar a La Chamana.
"Una vez yo estaba 'solona' en Madrid y llamé a mi mamá Chavela, que me dijo: ¡'Ay, niña, no seas tonta! La soledad es la mayor de las libertades", compartió Buika la anécdota con una sonrisa de dientes blanquísimos y, acto seguido, pasó a presentar a los músicos de su banda con los que se paseó del jazz al blues, del flamenco a la rumba y de esta a la salsa.
"Ahora ya tenemos cojones para presentarnos. En el piano está el maestro Iván Melón Lewis. En el bajo, el maestro Antonio García. En el cajón, el maestro Ramón Porrina. Y yo soy la maestra Concha Buika: maestra de lo que cada uno sabe y conoce, porque hasta que no me siento maestra no empiezo a aprender", soltó ella con picardía y confesó que en el primer trabajo que buscó no la quisieron. "En el segundo tampoco. Y en el primer coro que me invitaron a cantar terminaron llamando a mi mamá para decirle: 'Ay, señora, no pierda su dinero'".
A la luna llena que encontró a su llegada al país le dedicó entonces Luz de Luna de Álvaro Carrillo. Y a los estudiantes de Chile les cantó Duele el amor.
"Cuando suena esta música es porque el show está en la última canción", advirtió Buika, acaso para medir la reacción del público que no tardó en responder con un "¡no te vayas nunca, Concha!".
"La vida siempre nos da lecciones. Aprendamos las normas que aprendamos, siempre hay una excepción. Así que decir que es el último ron, el último amor y la última canción, es una mentira cochina", sentenció Buika con el grito de un animal herido.
"Dicen que para que te garantices que vas a volver a un lugar, tienes que dejarte algo", agregó la cantante, que se dirigió a un joven del público. A él le regaló su pulsera. Pero al público entero Buika le donó una promesa en canto: "Y volver, volver, voooolver...".
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